• LA CONCIENCIA ES EL PRIMER PASO HACIA UNA VIDA MEJOR

    Hay momentos en los que oramos para que Dios cambie una situación, pero también debemos preguntarnos: ¿qué responsabilidad me corresponde asumir a mí?
    En nuestro caso, tuvimos que confrontar nuestra realidad. Más allá del peso o de nuestra apariencia física, había asuntos relacionados con nuestra salud que no podíamos seguir ignorando, particularmente en el caso de mi esposa. Ante cualquiera que fuera el problema de salud, entendimos que teníamos que ser intencionales, buscar la ayuda adecuada y movernos para provocar los cambios que estaban bajo nuestra responsabilidad.

    La fe no sustituye la responsabilidad. Oramos, creemos en Dios y, al mismo tiempo, actuamos con sabiduría.

    La Escritura nos recuerda:
    «¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo…?»
    — 1 Corintios 6:19, NTV

    Cuidar el cuerpo no debe convertirse en idolatría de la apariencia, pero tampoco podemos caer en el extremo de descuidarlo. Nuestro cuerpo es parte de la mayordomía que Dios nos ha confiado.

    Por eso buscamos orientación, tratamiento y supervisión médica. Comenzamos a revisar hábitos, alimentación, disciplina y aquellas decisiones cotidianas que estaban contribuyendo a nuestra condición.

    Y aquí encontré una conexión directa con lo que enseño sobre crecimiento personal y liderazgo:

    La conciencia identifica lo que necesita cambiar.
    La responsabilidad elimina las excusas.
    La intencionalidad nos mueve a actuar.
    La disciplina sostiene lo que decidimos comenzar.

    Y el dominio propio nos ayuda a permanecer cuando las emociones ya no son suficientes.

    No podíamos cambiar el ayer, pero sí podíamos decidir qué hacer a partir de hoy.

    Desde una perspectiva del Reino, esto también es liderazgo. Antes de pretender influenciar, dirigir o transformar a otros, debemos estar dispuestos a permitir que Dios confronte y transforme aquellas áreas de nuestra propia vida que necesitan orden.
    El verdadero liderazgo comienza por gobernarnos a nosotros mismos bajo el gobierno de Cristo.

    Todavía estamos en proceso. Seguimos aprendiendo, ajustando y conquistando pequeñas victorias cada día. No afirmamos que nuestro proceso sea la fórmula para todos; cada condición de salud requiere evaluación profesional y cada persona tiene circunstancias distintas.

    Pero sí hemos aprendido algo:
    No siempre podemos escoger la situación que enfrentamos, pero sí podemos decidir con qué actitud, responsabilidad, fe e intencionalidad vamos a responder ante ella.
    Ora. Busca dirección de Dios. Busca la orientación médica correspondiente. Toma conciencia. Decide. Muévete. Sé intencional.

    Porque muchas veces el cambio que estamos esperando comienza con la decisión que todavía no hemos tomado.

    Seguimos celebrando nuestro aniversario. Seguimos creciendo. Seguimos creyendo. Seguimos tomando decisiones. Una victoria diaria a la vez.

    — Ps. Luis Bernier & Idiana Liz

    #Salud #Bienestar #CrecimientoPersonal #LiderazgoPersonal #Conciencia #Disciplina #CambioDeHábitos #VictoriasDiarias #MejorVersión #DecidíCrecer
    LA CONCIENCIA ES EL PRIMER PASO HACIA UNA VIDA MEJOR Hay momentos en los que oramos para que Dios cambie una situación, pero también debemos preguntarnos: ¿qué responsabilidad me corresponde asumir a mí? En nuestro caso, tuvimos que confrontar nuestra realidad. Más allá del peso o de nuestra apariencia física, había asuntos relacionados con nuestra salud que no podíamos seguir ignorando, particularmente en el caso de mi esposa. Ante cualquiera que fuera el problema de salud, entendimos que teníamos que ser intencionales, buscar la ayuda adecuada y movernos para provocar los cambios que estaban bajo nuestra responsabilidad. La fe no sustituye la responsabilidad. Oramos, creemos en Dios y, al mismo tiempo, actuamos con sabiduría. La Escritura nos recuerda: «¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo…?» — 1 Corintios 6:19, NTV Cuidar el cuerpo no debe convertirse en idolatría de la apariencia, pero tampoco podemos caer en el extremo de descuidarlo. Nuestro cuerpo es parte de la mayordomía que Dios nos ha confiado. Por eso buscamos orientación, tratamiento y supervisión médica. Comenzamos a revisar hábitos, alimentación, disciplina y aquellas decisiones cotidianas que estaban contribuyendo a nuestra condición. Y aquí encontré una conexión directa con lo que enseño sobre crecimiento personal y liderazgo: La conciencia identifica lo que necesita cambiar. La responsabilidad elimina las excusas. La intencionalidad nos mueve a actuar. La disciplina sostiene lo que decidimos comenzar. Y el dominio propio nos ayuda a permanecer cuando las emociones ya no son suficientes. No podíamos cambiar el ayer, pero sí podíamos decidir qué hacer a partir de hoy. Desde una perspectiva del Reino, esto también es liderazgo. Antes de pretender influenciar, dirigir o transformar a otros, debemos estar dispuestos a permitir que Dios confronte y transforme aquellas áreas de nuestra propia vida que necesitan orden. El verdadero liderazgo comienza por gobernarnos a nosotros mismos bajo el gobierno de Cristo. Todavía estamos en proceso. Seguimos aprendiendo, ajustando y conquistando pequeñas victorias cada día. No afirmamos que nuestro proceso sea la fórmula para todos; cada condición de salud requiere evaluación profesional y cada persona tiene circunstancias distintas. Pero sí hemos aprendido algo: No siempre podemos escoger la situación que enfrentamos, pero sí podemos decidir con qué actitud, responsabilidad, fe e intencionalidad vamos a responder ante ella. Ora. Busca dirección de Dios. Busca la orientación médica correspondiente. Toma conciencia. Decide. Muévete. Sé intencional. Porque muchas veces el cambio que estamos esperando comienza con la decisión que todavía no hemos tomado. Seguimos celebrando nuestro aniversario. Seguimos creciendo. Seguimos creyendo. Seguimos tomando decisiones. Una victoria diaria a la vez. — Ps. Luis Bernier & Idiana Liz #Salud #Bienestar #CrecimientoPersonal #LiderazgoPersonal #Conciencia #Disciplina #CambioDeHábitos #VictoriasDiarias #MejorVersión #DecidíCrecer
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  • Devocional Diario En Contacto
    - Dr. Charles F. Stanley

    Lecciones de mi abuelo

    Dios proveerá todo lo necesario para que hagas su voluntad.

    Fecha de emisión original: 14 de noviembre de 2022

    Opciones de lectura
    Deuteronomio 6:4-9

    Toda sociedad depende de sus mayores para transmitir aquello que ayuda a preservar su historia y su fundamento moral. Por esta razón, padres y abuelos tienen la enorme responsabilidad de transmitir las verdades y principios bíblicos.

    Cuando tenía 17 años, decidí visitar a mi abuelo. Tenía una semana entera para pasar en su casa y lo único que quería era escucharlo. Una de las cosas que más me impactaron fue: «Charles, obedece a Dios. Si te dice que atravieses una pared de ladrillos, ve directo a la pared. Y cuando llegues allí, Dios te abrirá un hueco».

    Compartió que su pasión de joven había sido predicar, pero que este sueño se vio obstaculizado por su falta de educación. Sin estudios, no veía cómo podría ser pastor. Pero aprendió a predicar, clamando a Dios por ayuda y leyendo la Biblia.

    Desde ese humilde comienzo, comenzó a ministrar, y a medida que el Señor le abrió oportunidades, mi abuelo con el tiempo fundó numerosas iglesias. Me enseñó que cuando realmente queremos hacer la voluntad de Dios, nuestro Padre celestial moverá cielo y tierra para mostrarnos el camino.

    Devocional Diario En Contacto - Dr. Charles F. Stanley Lecciones de mi abuelo Dios proveerá todo lo necesario para que hagas su voluntad. Fecha de emisión original: 14 de noviembre de 2022 Opciones de lectura Deuteronomio 6:4-9 Toda sociedad depende de sus mayores para transmitir aquello que ayuda a preservar su historia y su fundamento moral. Por esta razón, padres y abuelos tienen la enorme responsabilidad de transmitir las verdades y principios bíblicos. Cuando tenía 17 años, decidí visitar a mi abuelo. Tenía una semana entera para pasar en su casa y lo único que quería era escucharlo. Una de las cosas que más me impactaron fue: «Charles, obedece a Dios. Si te dice que atravieses una pared de ladrillos, ve directo a la pared. Y cuando llegues allí, Dios te abrirá un hueco». Compartió que su pasión de joven había sido predicar, pero que este sueño se vio obstaculizado por su falta de educación. Sin estudios, no veía cómo podría ser pastor. Pero aprendió a predicar, clamando a Dios por ayuda y leyendo la Biblia. Desde ese humilde comienzo, comenzó a ministrar, y a medida que el Señor le abrió oportunidades, mi abuelo con el tiempo fundó numerosas iglesias. Me enseñó que cuando realmente queremos hacer la voluntad de Dios, nuestro Padre celestial moverá cielo y tierra para mostrarnos el camino.
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